Si bien es cierto que errar es humano y perdonar es divino, el perdón debe tener dos aristas. Los presos comunes que han sido víctimas de la sociedad, si se han redimido en prisión, obviamente, deberían ser perdonados. Pero, los asesinos de lesa humanidad, los violadores, los criminales económicos como quienes dejaron sin viviendas a cientos de chilenos, no merecen ser perdonados.
Al parecer, los torturadores del gobierno quieren perdonar a los torturados de Pinochet. Para ellos no debe haber perdón pues siguiendo los pasos de su fallecido amo, no creo que se hayan arrepentido de nada.