España, Marruecos, DDHH y la utilización del parlamento europeo

Juan Carlos Moraga D. Derechos Humanos Sin Fronteras.

Recientemente el parlamento europeo y a propuesta de algunos eurodiputados aprobó una resolución inamistosa en contra de Marruecos. El documento, en sí, no tiene mayor relevancia y tampoco tendrá mayores implicancias, pero deja ver la grave utilización que grupos interesados hacen de instituciones creadas para la colaboración y el entendimiento entre los estados y no, precisamente, para ventilar públicamente sus diferencias cuando estas ocurren, como es el caso del diferendo Marruecos España, dejando traslucir odios y prejuicios que nos recuerdan tiempos de la inquisición que, como se decía recientemente, “es un invento español por excelencia”. Ahora  el gobierno de España, al intentar mezclar en un diferendo bilateral a una institución respetable como el parlamento europeo, nos recuerda también la conquista española en América Latina, cuando hace 500 años nuestros ancestros eran asesinados o, los que tenían suerte, llevados a Madrid para ser vendidos como esclavos y todo en nombre de la cruz y la espada, justificando estos abusos porque “se trata de animales que no tienen alma”, y así se informaba al resto de las coronas en Europa. Hoy, las formas son distintas.

Claramente las reformas progresistas de Marruecos durante los últimos 20 años, las medidas concretas de este país para resolver, con reparación y justicia las violaciones a los DDHH ocurridas  en el pasado, el rol protagónico de la mujer y las organizaciones sociales  en su desarrollo, la preparación de imanes para predicar el islam moderado en Europa y otros lugares, como también las acciones solidarias con otros países para enfrentar el corona virus, medidas concretas para controlar la migración que, como dice un informe: “Desde 2017, la cooperación migratoria ha permitido abortar más de 14.000 intentos de migración irregular, desmantelar 5.000 redes de tráfico y prevenir innumerables intentos de asalto”. En este contexto es bueno destacar la preocupación personal del rey Mohamed VI y las autoridades de Rabat por los menores no acompañados  y que ha sido altamente valorado por los países de Europa, mostrando un liderazgo de nuevo tipo e indiscutible en África, además de convertirse en  una enseñanza concreta de como profundizar la democracia en un contexto de pluralismo político y religioso, participación ciudadana  y respeto a los derechos humanos.

Esto debiera llamar la atención positiva del parlamento europeo y también motivarlo para revisar el comportamiento reciente de las autoridades políticas y judiciales de Madrid que han permitido la liberación de Brahim Ghali, acusado por crímenes de lesa humanidad, cuyas víctimas, a través de una organización saharaui para la defensa de los DDHH, lo denuncian por torturas en cárceles secretas de Argelia, hay testimonio de los hijos e hijas  de asesinados, y lo apuntan chicas violadas en lugares del Polisario.

Lo señalado ha sido presentado y documentado  en organismos de derechos humanos, donde concurren testigos y familiares de presos políticos que los buscan durante años sin haber tenido jamás un juicio y menos un debido proceso, además del robo de ayuda humanitaria para refugiados que una importante organización europea realiza en contra de la cúpula del Polisario.

Entonces, no es Marruecos el que debe ser apuntado por el parlamento europeo, sino España por incumplir los compromisos contraídos en materias tan delicadas como los derechos humanos, lo que ocurre, precisamente,  por la grave utilización que grupos interesados hacen de estas instituciones, cuestión que personalmente hice ver a la euro diputada Paloma Pérez, peticionaria en la IV comisión de la ONU, donde ella concurre para justificar abusos del Polisario y se encuentra con quienes, viniendo del mundo de la izquierda, también concurrimos, pero con la autoridad política y moral de haber  sido víctimas de atropellos durante la dictadura de Pinochet para exponer sobre los crímenes del Polisario.

La utilización de organismos políticos y de derechos humanos por parte del grupo Polisario no es nuevo y ha sido una constante durante años, lapso en que, desinformando sobre lo que realmente ocurre en el Sahara, en el pasado logró algunos acuerdos a su favor, cuestión que progresivamente ha cambiado en la medida que se conocen antecedentes y testimonios de las víctimas de este grupo, además de algo muy importante, como es la propuesta de autonomía regional para el Sahara presentada por Marruecos en Naciones Unidas. El Parlamento Europeo también desconoce el papel de Marruecos en la cooperación migratoria y, como reconoce un articulista, “ninguna agencia de la ONU (UNICEF, OIM, Alto Comisionado para los Derechos Humanos…), ni ningún relator independiente, se han pronunciado sobre la cuestión de los menores marroquíes ni sobre ninguna violación de los compromisos internacionales del Reino”. “Por el contrario, la Comisión Europea y el Servicio Europeo de Acción Exterior se han felicitado de las decisiones adoptadas por las autoridades marroquíes para repatriar a los menores marroquíes debidamente identificados”. 

Recientemente hemos sido invitados por una importante organización de los DDHH para reunirnos en Washington donde, sumándose  al grupo original y para nuestra sorpresa, a última hora fue integrado un cercano del Polisario con el claro objeto de, al igual de lo ocurrido con el parlamento europeo, utilizar estas instituciones para blanquear las actividades y delitos de un grupo desprestigiado que, por sus crímenes, en lugar de ser recibidos, sus dirigentes debieran ser enjuiciados y encarcelados. La pretensión de utilizar al parlamento europeo contra Marruecos sin medir consecuencias en una maniobra sin respaldo jurídico ni legal,  en lugar de aislar a este país, al final del día permite que importantes sectores en todo el mundo se informen sobre el origen de esta situación que es, nada más y nada menos, que un tema de derechos humanos. Pero también se trata de impedir que se escuche a nuevos interlocutores, como el Movimiento Saharahui por la Paz que surge desde el mismo Polisario para encontrar una solución definitiva a este conflicto cuyas principales víctimas son, precisamente, quienes creyeron en una cúpula corrupta que los ha traicionado, que persigue y asesina a su disidencia, como lo demuestran centenares de testimonios.

En el plano político eso de “representantes únicos” nos recuerda  la guerra fría, con partido único y todo, pero que no corresponde al siglo XXI, cuando la realidad es otra donde, con los dolores y  golpes recibidos, hemos aprendido a valorar el pluralismo, la libertad y los derechos humanos, algo que no pueden aceptar fascistas de izquierda o derecha que los violan y sobre lo cual el gobierno de España, al no respetar sus compromisos internacionales en esta materia y promover iniciativas como la del parlamento europeo contra Marruecos, ha mostrado que opta por ser cómplice de estos delitos y, como tal, debe ser tratado y asumir las consecuencias.

Artículos recomendados