Tamara concurrió a un centro médico de Buin para hacerse una ecografía, pero al revisar las imágenes concluyeron que no existían latidos de su guagua, por lo que tenían que inducirse un aborto. Tras la noticia, la derivaron a su casa.

Pero la denuncia no termina ahí. Después de dos días de tristeza tras la lamentable noticia, decide realizarse una segunda ecografía en un centro médico particular. Para su sorpresa, el examen registró que su bebé tenía latidos cardiacos y se encontraba en perfectas condiciones.

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